domingo, 22 de mayo de 2016

Besos en el hombro.



Besos en el hombro 

Lo miraba y deseaba todo su ser,
 su esencia, su persona en todo su esplendor y decadencia,
 sin embargo, sabía y estaba más que consciente que nunca,
 que jamás sus almas se fundirían en el éxtasis de la pasión.
Besos en el hombro,
 esa fue la triste historia que él solo vivió, 
que él solo sintió.
Tarde y noche se la pasa agonizando
 por ese afecto prohibido.
Lo sentía al dormir, más y más suyo, 
más dentro de él y deliraba con la idea de reposar en sus brazos
 y en poder estar juntos al menos en la eternidad.
Agobiado se encuentra, 
no consigue olvidar el alfa y el omega de su ideal, 
de su atracción melancólica y enfermo de dolor,   
cada amanecer se propone, en vano, mandarlo al pasado,
 pero su amor desborda los confines de la razón, 
conduciéndolo al desquicio y volviéndolo devoto de aquel ser, 
al que llora y celebra por el simple hecho de haberse cruzado en su vida
 y en una noche de verano, 
solo con besos en el hombro pudo amar.-

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